Curiosidades militares del siglo XV
El siglo XV fue un periodo de transición fascinante en la historia militar: aún dominado por la caballería pesada, castillos y fortificaciones medievales, comenzó a gestarse el cambio hacia las armas de fuego, la infantería profesional y nuevos escenarios de guerra. A continuación, repasamos algunas curiosidades interesantes de ese siglo decisivo.
1. La caída de Constantinopla y el arma que cambió la guerra
En 1453, el Imperio Bizantino cayó ante los otomanos en la famosa toma de Constantinopla, gracias en buena parte al uso de cañones de gran calibre construidos por el ingeniero húngaro Orban. Este diseñó una enorme pieza de artillería llamada “Basilica”, capaz de lanzar bolas de piedra de hasta 270 kilos a más de un kilómetro y medio de distancia.
Este hecho demostró que incluso las murallas más sólidas podían ser derribadas por el poder de la pólvora, marcando el inicio de la llamada “revolución militar” del Renacimiento.
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2. La aparición de las armas de fuego portátiles
Durante la segunda mitad del siglo XV comenzaron a popularizarse las primeras armas de fuego individuales, como el arcabuz. Aunque su alcance y precisión eran limitados, cambiaron para siempre el modo de hacer la guerra.
Ejércitos como el de Hungría, bajo el rey Matías Corvino, ya incluían unidades de arcabuceros entrenados. Esto marcó el comienzo del declive del arco largo y la ballesta como armas dominantes.
3. La infantería gana protagonismo
Hasta ese momento, la caballería pesada —formada por nobles y hombres de armas— dominaba el campo de batalla. Sin embargo, en el siglo XV la infantería comenzó a ganar terreno gracias al uso combinado de picas, alabardas y armas de fuego.
Ejércitos como los suizos demostraron la eficacia de las formaciones compactas de soldados de a pie, capaces de resistir las cargas de caballería y contraatacar con disciplina.
4. Combates urbanos y guerras dentro de ciudades
No todas las batallas del siglo XV se libraron en campos abiertos. En muchas regiones de Europa, especialmente en la península ibérica, las guerras civiles y los conflictos entre bandos locales llevaron los combates dentro de las ciudades.
Las luchas por el control de las murallas, las puertas y las torres exigieron tácticas nuevas: uso de barricadas, fuego desde las ventanas y control de calles estrechas. El combate urbano empezaba a tomar forma como una especialidad militar.
5. Las murallas medievales quedaron obsoletas
El uso de la artillería pesada hizo que las murallas altas y delgadas dejaran de ser eficaces. Los proyectiles de piedra o metal podían abrir brechas con facilidad, y las fortalezas medievales ya no eran seguras.
Esto llevó a repensar la arquitectura defensiva: empezaron a construirse murallas más bajas y gruesas, con bastiones angulados que ofrecían mejor resistencia. Este cambio sentó las bases de la fortificación moderna.
6. Mercenarios y ejércitos profesionales
Durante el siglo XV, los ejércitos dejaron de estar formados únicamente por campesinos reclutados o caballeros feudales. Las potencias europeas comenzaron a contratar mercenarios especializados y a mantener tropas permanentes.
En Italia, por ejemplo, las compañías de condottieri —líderes militares que ofrecían sus servicios al mejor postor— dominaron las guerras entre ciudades-estado. En Europa Central, las unidades de caballería ligera conocidas como stratioti se convirtieron en tropas muy solicitadas por su movilidad y eficacia.
7. Nacen los tratados de ingeniería y estrategia militar
El siglo XV también fue una época de avances en la teoría militar. En 1472, el ingeniero italiano Roberto Valturio publicó De re militari, uno de los primeros tratados técnicos sobre ingeniería y arte de la guerra.
El libro incluía ilustraciones detalladas de máquinas de asedio, torres móviles, catapultas y sistemas defensivos. Fue una obra clave que reflejaba el paso de la guerra empírica a una disciplina más científica.
8. La caballería pesada aún no desaparecía
Aunque la infantería y la artillería ganaban protagonismo, la caballería pesada seguía siendo una fuerza dominante en muchas batallas del siglo XV. Los caballeros, equipados con armaduras de placas y monturas blindadas, seguían representando el poder militar de la nobleza.
Sin embargo, los enfrentamientos de este periodo dejaron claro que su supremacía estaba llegando a su fin: las formaciones disciplinadas de infantería y el fuego de artillería empezaban a imponerse.
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9. La guerra se volvió más costosa
Con la introducción de las armas de fuego, la pólvora, la artillería y los ejércitos permanentes, el costo de la guerra aumentó considerablemente. Los monarcas comenzaron a depender más de los impuestos y de préstamos para financiar sus campañas.
Esta evolución también fortaleció los estados centralizados y debilitó el poder militar de la nobleza feudal.
10. El siglo XV, el puente entre dos eras
El siglo XV fue, en definitiva, el puente entre la guerra medieval y la guerra moderna. La pólvora, la profesionalización de los ejércitos y los nuevos métodos de fortificación transformaron para siempre la forma de combatir.
Fue un siglo de innovación, de mezcla entre lo viejo y lo nuevo, y el preludio de las grandes campañas del Renacimiento. ¿Quieres un evento del Siglo XV? ¡Contacta con nosotros!



